Derecho al aborto legal y seguro en tiempos de Covid

#28S (2020): ¡Grito y Acción Global por el derecho a decidir! Derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas. Ni muertas, ni presas, ni clandestinas, ¡nos queremos vivas y libres!

Por eso, un año más, desde Entrepueblos nos sumamos este 28 de septiembre al Día de Acción Global por el acceso al aborto legal y seguro. Una  fecha que posibilita las confluencias y las sinergias de organizaciones de mujeres y movimientos feministas para reivindicar el acceso al aborto legal y seguro como un derecho, una causa pendiente en la mitad del planeta. En ese año, 67 países permitieron el aborto a petición de la mujer. No obstante, la interrupción del embarazo continúa estando totalmente prohibida en 26 países del mundo.  De modo paralelo a la pandemia global de la COVID-19 y a la consecuente crisis económica que ha provocado, estamos siendo testigos de los impactos específicos que gradualmente se están ocasionando sobre los derechos sexuales y derechos reproductivos de las mujeres y las niñas. Las ya existentes barreras de acceso a los servicios de salud sexual y salud reproductiva se están multiplicando, y los servicios especializados de atención a la salud sexual y reproductiva han sido cerrados y/o han visto reducida su actividad, en la mayoría de los países.

Derechos sexuales y derechos reproductivos para todas, es lo justo.

Como cada año en esta fecha, queremos recordar que en la mayoría de los países de África y América Latina, el aborto está totalmente prohibido. En algunos de Asia está severamente restringido, e incluso cuando es legal, las mujeres tienen que sufrir costes elevados y la inaccesibilidad de la atención adecuada al aborto. En Europa y EEUU, nos enfrentamos cada vez más a feroces ataques de grupos fundamentalistas que desean reducir la libertad sexual y reproductiva de las mujeres, imponiendo restricciones legales y financieras que obstaculizan aún más el acceso al aborto.  En el Estado español, estamos viendo renovados intentos por defender barreras tales como los períodos de espera obligatorios, los requisitos de consentimiento de los tutores, las desigualdades territoriales, la estigmatización de la intervención y las profesionales, la objeción de conciencia y los servicios limitados en las zonas rurales y remotas. A pesar de que se considere un tema “medianamente superado”, la situación es particularmente grave para aquellas mujeres migradas que desean abortar, pues se vulnera o se niega su derecho a la atención sanitaria universal que en muchos casos queda a libre interpretación. Este 28 de septiembre nos sentimos comprometidas con las ACCIONES  QUE LAS ORGANIZACIONES FEMINISTAS, en formas muy diversas, impulsan en todo el planeta: 

Aborto libre, gratuito, accesible y seguro para todas las mujeres, sin excepciones. Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto libre, gratuito, accesible y seguro para no morir, al alcance de todas las mujeres y cuerpos gestantes, sin excepciones. No necesitamos plazos, supuestos ni tutelas, sino apoyo y acompañamiento! No toleraremos ningún retroceso en el reconocimiento de la autodeterminación sobre nuestros cuerpos.

http://www.feministas.org/28s-de-2020-grito-global-por.html  https://dretalpropicos.wordpress.com/ Nuestro especial apoyo a la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe – RSMLAC, que impulsarán el primer Festival Virtual por el Aborto Libre en América Latina y el Caribe, que busca intensificar la llama de la alegría que habita la lucha feminista y organizar la rabia(…). Del 28 de septiembre al 2 de octubre, se podrá talleriar, cantar, escribir, leer, ver cine, pintar, conocer a otras y seguir conversando sobre el lugar político del aborto en las acciones de los movimientos feministas.  Feministas de Cuba, Haití, República Dominicana y Puerto Rico dialogan, a través del encuentro organizado por el periódico feminista Todas, sobre los marcos legales del derecho al aborto en sus países y las amenazas que representan los movimientos antiderechos para la autonomía de las mujeres y personas gestantes sobre sus cuerpos. “No deseamos que ninguna mujer tenga que verse obligada a continuar con un embarazo no deseado ni a poner en riesgo su salud, su vida o su libertad. Queremos una sociedad que enseñe a los hombres a no violar y a las mujeres a ser dueñas de sus cuerpos y decisiones. La maternidad debe ser voluntaria, gozosa y elegida. Ese es nuestro derecho a decidir”. https://grupovenancia.org/algunas-reflexiones-sobre-el-derecho-a-decidir/ En El Salvador, “Las mujeres que están encarceladas injustamente deben ser liberadas ante la pandemia por COVID-19”. Destaca el caso de Cindy Erazo, que tras dar a luz a un bebé muerto, fue condenada en 2014 por homicidio agravado. Ante esta medida, la Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto, pidió la libertad condicional anticipada, que felizmente fue aprobada, aunque aún se sigue luchando por la libertad total de la joven. Como ella, aún quedan 18 mujeres encarceladas en El Salvador como consecuencia de sus leyes antiaborto, consideradas entre las más estrictas del mundo.  https://agrupacionciudadana.org/las-mujeres-que-estan-encarceladas-injustamente-en-el-salvador-deben-ser-liberadas-ante-la-pandemia-por-covid-19/ En Perú, se ha vuelto fundamental el implementar una educación sexual integral para que las mujeres en su diversidad puedan iniciar su vida sexual con consentimiento y sin riesgo de ETS (enfermedades de transmisión sexual) ni embarazos indeseados. #EducaciónSexualIntegral para #VivirSinMiedo, es una campaña iniciada por DEMUS y Asociación Kallpa en los momentos más críticos de la pandemia, que a través de las etiquetas #DecidirSinCulpa y #PrevenciónDelEmbarazoAdolescenteNoDeseado, defienden que “nadie puede obligarte a hacer algo que no quieres. La decisión es solo tuya ¡Sin mi consentimiento es violencia! http://www.demus.org.pe/ Estudio para la Defensa de los Derechos de la Mujer Desde la Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos en México (RNDDH), reivindican el derecho de las defensoras a interceder y acompañar a otras mujeres en el ejercicio pleno de sus derechos sexuales y reproductivos.  Exigen al  Gobierno de México, a los gobiernos de las entidades federativas y municipales garantías de seguridad para el ejercicio del derecho a defender derechos humanos. https://im-defensoras.org/2020/09/comunicado-el-estado-debe-proteger-el-derecho-a-manifestarse-para-despenalizar-el-aborto/ Por su parte, desde la Articulación Feminista Marcosur (AFM), que coordina organizaciones feministas de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, México, Paraguay, Perú, Rep. Dominicana y Uruguay, dan a conocer el sistemadealertasregional.org sobre los Derechos Sexuales y Reproductivos.  https://cotidianomujer.org.uy/sitio/98-proyectos/aborto/2370-dia-por-la-despenalizacion-del-aborto-en-america-latina-y-el-caribe

Espinar: la lucha por la vida del pueblo K´ana

Cuando el 15 de julio cientos de personas tomaron las calles de Espinar, los medios callaron. Tres semanas después, se acumulan las personas heridas, contagiadas, abusadas, criminalizadas en este municipio a 4.000 metros de altura y con una mina explotada por la compañía anglosuiza Glencore.

Cuando el 15 de julio cientos de personas tomaron las calles de Espinar, los medios callaron. Nadie se “volteó” a ver que estaba pasando en esta ciudad a casi 4.000 metros de altura en la región del Cusco en el Perú. Tres semanas después, se acumulan las personas heridas, contagiadas, abusadas, criminalizadas. Algunos dicen que es porque la minera no pagó un subsidio que la gente salió a las calles, otros que la protesta no puede ser entendida sin hacer una retrospectiva. La protesta es una imagen más, una secuencia de un largometraje que comienza con la llegada de la minería a la zona.

Luz, una de las integrantes del Maizal, colectivo de comunicación popular, señala en un foro virtual que escucho de fondo que “cada minuto que no se desarrolla la minería es una perdida para el capital y una ganancia para los pueblos”. Se refiere a Ñangalí, un páramo en las alturas de Piura cerca de la frontera ecuatoriana, asediado por el proyecto minero de capital chino Río Blanco que, gracias a la resistencia de las rondas campesinas, no ha logrado ser explotado.

Pero la minería llegó hace ya demasiado a Espinar, tanto que desde una perspectiva de larga duración, una no sabe si remontarse hasta la invasión española y la imposición del modelo extractivista-colonial o si bajar hasta el “acontecimiento”: la irrupción de la minera hace 40 años.

Espinar es un núcleo urbano de convivencia con la mina, donde gran parte de su actividad económica gira alrededor de la satisfacción de las necesidades de la empresa anglosuiza, Glencore

El paisaje, los orígenes

Espinar es una ciudad joven, con poco más de 100 años, llena de casas de ladrillo sin pintar, pequeños hoteles, un mercado, comiderías, no se diferencia demasiado del resto de ciudades que pueblan esta zona altoandina, pero el bullicio, los precios y determinadas ofertas de productos te hacen dar cuenta rápidamente que Espinar es un núcleo urbano de convivencia con la mina, donde gran parte de su actividad económica gira alrededor de la satisfacción de las necesidades de la empresa anglosuiza, Glencore, y sus trabajadores.

Pero Espinar es también mucho más que eso, es la cuna de la cultura K´ana, una sociedad preincaica que sigue viva en las costumbres, creencias y tradiciones de sus pobladores. La cultura k’ana es también una herramienta de protección legal. En abril del año pasado, representantes de las 79 comunidades de Espinar lograron el reconocimiento a través de una ordenanza municipal de su condición de nación Kána. En un país donde los derechos colectivos solo son parcial y muy deficitariamente reconocidos a aquellos pueblos leídos como indígenas u originarios por el Estado, este logro abre una ventana de oportunidad para el ejercicio de sus derechos sobre el territorio, su identidad cultural, el derecho a la consulta previa e incluso a la autodeterminación.

Dice José de Echave, investigador de CooperAcción, que Perú es uno los mayores productores de cobre a nivel mundial, pero también de conflictos mineros. A pesar de que una de las principales formas de prevenir los conflictos sociales es hacer a las comunidades partícipes de las decisiones que afectan sus vidas y sus territorios, la población de Espinar nunca ha podido ejercer su derecho a la consulta previa, reconocido en el Convenio 169 de la OIT: ni con el proyecto Tintaya de Xtrata, ni con Antapaccay de Glencore y tampoco con su próxima ampliación: Coroccohuayco.

Dice José de Echave, investigador de CooperAcción, que Perú es uno los mayores productores de cobre a nivel mundial, pero también de conflictos mineros

Los impactos en las vidas y territorios

En octubre de 2018, recorríamos en furgoneta el serpenteante camino que conecta Cusco con la ciudad de Espinar, mientras clavaba la mirada en la tundra que cubría las montañas con el propósito de no marearme, una compañera de Derechos Humanos Sin Fronteras-DHSF me preguntó: ¿Ves esas montañas tan perfectas? Es parte de la labor social de Glencore, y la minera Antapaccay, cuando el entorno ya está muy degradado por la actividad minera buscan tapar los huecos o cubrir los relaves dándoles la apariencia de ser parte del paisaje, luego siembran encima la vegetación de la zona: paja brava o ichu que verdea o amarillea según la época del año, buscando dar la apariencia de que “aquí no ha pasado nada”.

En aquella ocasión tuvimos la oportunidad de asomarnos hasta las entrañas de la minera Antapaccay. Confundidas con pobladoras de la zona a las que la minera estaba obligado a brindar derecho de paso por sus caminos de tierra, logramos llegar hasta al tajo abierto, allí donde enormes máquinas excavadoras horadaban la tierra, dejando a la vista estratos cobrizos, anaranjados y rojos. El tajo y la montaña de relaves eran los impactos visibles, los destrozos evidentes que la minera había causado en la comunidad de Alto Huarca.

José Antonio Lapa de DHSF me manda informes, muchos informes, resultado de un minucioso trabajo de investigación donde señala los otros efectos, aquellos que son deliberadamente invisibles a los ojos de la Empresa y del Estado: la contaminación de acuíferos, los metales en sangre, el ganado envenenado, las enfermedades respiratorias crónicas, la criminalización continua como medida disuasoria del ejercicio del derecho a la protesta, las distintas formas de violencias en el conflicto ecoterritorial. Gracias al trabajo de organizaciones como DHSF, CooperAcción, Red Muqui, la CNDDHH o Demus, podemos saber que detrás de cada dato, de cada cifra, hay también un rostro, un testimonio, un reclamo, una historia.

A pesar de que una de las principales formas de prevenir los conflictos sociales es hacer a las comunidades partícipes de las decisiones que afectan sus vidas y sus territorios, la población de Espinar nunca ha podido ejercer su derecho a la consulta previa, reconocido en el Convenio 169 de la OIT

Las que ponen el cuerpo

Melchora Surco nos cuenta su historia, al pie de un pequeño cerro en el que unas 20 compañeras defensoras ambientales de todo el país nos acuerpamos para escucharla mejor, y que sus palabras no se las lleve ese gélido viento altoandino que endurece las manos y corta los labios. Ella es la presidenta de la Asociación para Defensa de Pacpacco Afectada por la Minería (ADEPAMI), vivía a 200 metros de la relavera de Camaccmayo. En 2015 se convirtió en la cara visible de la lucha por la reparación y remediación causada por la contaminación por metales pesados en Espinar. Melchora, es la abuela también de Yedamel López Champi, un niño que nació en Espinar y al que, a la edad de siente años, le detectaron metales pesados como plomo, arsénico, cadmio y mercurio, calificados por la OMS como altamente cancerígenos. Lamentablemente, pese a que la contaminación por metales en las comunidades de influencia minera ha sido ampliamente constatada, el problema aquí es la causalidad. Se sabe que las fuentes de agua están infestadas de metales, pero demostrar que la contaminación es producto de la actividad minera es el último clavo al que se aferra la empresa para no dar razón. Antapaccay niega toda responsabilidad, parapetándose en una débil coartada: los metales existentes en el agua son de “origen geológico o natural”.

A este tipo de impactos por contaminación ambiental que sufren cientos de personas, se suma la precariedad económica: “El proyecto Antapaccay que el 2016 realizó ventas anuales por 878.666,942 euros, opera en un mar de pobreza y pobreza extrema, que alcanzó en el 2020 al 70% de los hogares”. Adicionalmente a esto, sólo el 34% de la población de Espinar recibió alguno de los bonos impulsados por el gobierno para ayudar a las familias durante los meses de aislamiento obligatorio, quedando el resto en situación de emergencia económica y social.

Es precisamente en este contexto de empobrecimiento masivo, agravado por la pandemia, donde la gente toma las calles exigiendo una compensación a la empresa, en un país donde el estado del bienestar brilla por su ausencia

Es precisamente en este contexto de empobrecimiento masivo, agravado por la pandemia, donde la gente toma las calles exigiendo una compensación. Y en un país donde el estado del bienestar brilla por su ausencia, la empresa a través de su convenio marco se convierte en el proveedor, sí, de contaminación y muerte, pero también de apoyos sociales de corte asistencialista, con el objetivo de lograr respaldo, y dividir a las organizaciones a través de prebendas y compensaciones negociadas bilateralmente.

Elsa Merma de la Asociación de Mujeres defensoras del territorio y la cultura K´ana de Espinar, pone voz a estas denuncias cada semana en su programa radial: “17 años han pasado desde que se firmó el Convenio Marco y no hemos visto con este presupuesto ningún proyecto sostenible en la provincia de Espinar no tenemos agua las 24 horas. Nosotros tenemos una gran empresa, pero no tenemos un hospital bueno, salud, educación (…)”. La mirada ecofeminista y del feminismo comunitario nos enseñó a entender los impactos diferenciados que viven las mujeres en zonas afectadas por el modelo de despojo extractivista. Por ello, son ellas las que en su mayoría han salido a protestar, ocupando en este último paro la primera línea de lucha. Son mujeres que, al igual que Elsa, por su recorrido y acciones en defensa del territorio han sido hostigadas, acosadas y estigmatizadas por las empresas, las fuerzas represivas del Estado y parte de su comunidad.

Una carta de denuncia del Grupo de género del sur andino, nos recuerda que esta vulneración de derechos en Espinar forma parte de una sistemática práctica de ataque a mujeres defensoras en el país. Sucedió en las protestas contra el proyecto minero Conga (Cajamarca) donde defensoras ambientales como Máxima Acuña fueron asediadas, difamadas y física y psicológicamente agredidas; también en Tía María (Arequipa) y en el levantamiento contra la Empresa minera Majaz (hoy Río Blanco Cooper), en el que dos mujeres defensoras, fueron violadas tras ser retenidas mientras participaban en las movilizaciones. Estos días en Espinar, se han reportado en medios locales y redes sociales denuncias de agresiones físicas y violencia sexual por parte de la policía y fuerzas del orden.

Desde el inicio de las movilizaciones se ha generado permanente enfrentamiento, agresiones y violencia a partir de la presencia de aproximadamente 200 policías y 100 militares, que se alojan en las instalaciones de la propia empresa minera, Wayka, un medio de comunicación alternativo, publicó un escalofriante relato sobre abusos a comuneros ocurridos el 22 de julio: “Según los testigos del pueblo de Cruzcunca, uno de los comuneros puestos contra el piso fue Juan Carlos Quirita Llasa, a quien redujeron con balas al aire, puñetes, patadas y varazos en la cabeza hasta dejarlo inconsciente. “¡Trae gasolina para quemar a estos perros de mierda!”, gritó el policía que lo sujetaba (…) Juan Carlos sintió caer la gasolina sobre su cuerpo mientras le repetían a gritos que lo quemarían vivo. La misma sensación vivieron sus compañeros, que al igual que él, fueron rociados con combustible cuando ya estaban reducidos con las caras pegadas a la pista.”

Los policías se alojan en las instalaciones de la propia empresa minera, y un medio de comunicación publicó que el 22 de julio rociaron con gasolina a activistas, además de reducirles con balas al aire y golpes

En un país asolado por más de 20 años de conflicto armado interno, estos sucesos dan cuenta del continuum de violencia ejercida por las fuerzas del orden en el país, donde la cultura del abuso, la opresión y la impunidad, sigue siendo, lamentablemente, una práctica cotidiana, sobre todo en zonas rurales o periurbanas donde se concentran ciudadanos/as “de segunda clase” para el orden racista, clasista y patriarcal, vestigio de la colonia.

Estado maltratador y ausente

El pasado 3 de agosto, el nuevo presidente del Consejo de Ministros, Pedro Cateriano, durante el discurso para la presentación de propuestas del gabinete ministerial en el Congreso, aseguraba que “la minería es, sin duda alguna, la columna vertebral de la economía en el Perú””. Las declaraciones sentaron como un tiro en un momento donde los conflictos sociales ascienden a 190, el 67.4% de estos principalmente de raíz socioambiental, 64.1% por minería. Frente a la situación de crisis económica, la reactivación de proyectos paralizados por el rechazo y falta de licencia social, se avizora como la respuesta estrella para encontrar soluciones cortoplacistas, algo que, como fácilmente podemos intuir, no hará más que profundizar en las causas estructurales de la multidimensionalidad de las crisis de las que el COVID19 es solo la punta del iceberg.

A este respecto, Roció Silva, congresistas por el Frente Amplio, le espetaba en el Congreso: Yo esperaba que Ud, Premier, pusiera en el centro la vida. Pero en su discurso se ha prioriza la reactivación económica y caminando hacia 40 mil muertos. Nos habla de la minería sin mencionar la cantidad de mineros contagiados durante esta emergencia, incluso en la propia Antapaccay, Espinar, hay más de 300 infectados. El Presidente Vizcarra mencionó que estamos caminando hacia un contagio masivo. Plantear una inmunidad de rebaño como excusa para la reactivación económica es sacrificar a los más vulnerables mientras se defienden los intereses económicos de la élite gobernante.

El premier, duró 20 días en el cargo, en redes lo llamaban jocosamente “Cateriano, el breve”.

Finalmente, cuando parecía que el conflicto no tenía visos de resolución, el 7 de agosto se conformó una mesa de negociación y dialogo, donde la empresa aceptó hacer “de manera extraordinaria y por única vez” el pago del subsidio de 1000 soles por “beneficiario” (unos 250 euros) como forma de paliar los impactos del COVID19, a cambio de que las movilizaciones cesaran y que dirigentes sociales “levantaran inmediatamente las medidas de fuerza social en toda la provincia, garantizando la paz social”.

Mientras la calma vuelve a las calles de Espinar cabe preguntarse qué entiende exactamente el gobierno por “paz social”, en una región donde las declaratorias de emergencia, la ocupación militar y la restricción de derechos se da de manera continua. Pero como dirían los y las peruanas “el sol no se puede tapar con un dedo” y resulta irrisorio pensar que una insignificante compensación económica que, a duras penas servirá a las familias para llegar a fin de mes, podrá reparar los daños generados por “años de minería sin control, contaminación, desidia y abandono de sucesivos gobiernos, y empresas”. El subsidio parecería un bálsamo temporal que, sin duda, precisa de la generación de un proceso de dialogo profundo, democrático y en igualdad de condiciones, que verdaderamente tenga la intención de reparar, remediar y proteger a la población afectada, así como investigar y sancionar a los culpables de la generación de daños, muchos de ellos, lamentablemente, irreversibles.

La posibilidad

Como nos han recordado estos días organizaciones ambientalistas, Perú, no es un país minero, Perú es uno de los 10 países más megadiversos del mundo, que en su conjunto alberga el 70% de la biodiversidad del planeta, incluyendo esto ecosistemas tan importantes como la Amazonía que llega a ocupar el 60% del territorio nacional, el complejo sistema de glaciares en los Andes, miles de especies y recursos genéticos nativos, y 55 culturas originarias, entre tantos otros.

Ante una élite sorda a los reclamos y ambientalmente suicida, la cultura K´ana, se convierte entonces en las raíces sobre las que soñar, construir e impulsar alternativas de vida a la imposición del modelo económico hegemónico, en la posibilidad que resquebraja el imaginario colectivo de territorio minero, que nos habla de un tiempo de convivencia en equilibrio con la naturaleza, en el que los pueblos eran soberanos. En las manos de estas mujeres y hombres que luchan desde sus raíces, y también en las nuestras, desde los sectores críticos de este sur global, está que las transformaciones urgentes que necesitamos sean posibles.

 

Agustina Daguerre García, Entrepueblos

 


En quarantena, segueix la resistència al sistema

Va ser divendres i 13 el dia que es va reportar a Guatemala el primer cas de COVID-19. Aquest segon cap de setmana de març i primer després de la notícia, la dinàmica va transcórrer amb normalitat, la gent es va donar, sense ser-ne conscients, els últims petons i abraçades de salutació i comiat, els comerços van funcionar com qualsevol altre dissabte o diumenge, i la gent va sortir al carrer, probablement sense considerar el que estava per venir.

El 15 a la nit es va conèixer la defunció de la primera persona per coronavirus al país, un home de més de 80 anys, i el president Alejandro Giammattei va anunciar un seguit de mesures de contenció que, com a la resta del món, han tingut un impacte irreversible a la vida de les persones i a l’economia del país. Aquesta setmana es van cancel·lar totes les activitats educatives, religioses, labors no essencials i el transport públic. Set dies després es va imposar un toc de queda amb el qual va quedar prohibida la circulació de persones i vehicles durant 12 hores al dia.

Des d’aleshores la por va cobrar una altra dimensió, existeix incertesa per no saber què passarà més endavant, centenars de persones són als carrers buscant solidaritat perquè cada vegada hi ha més estómacs buits en diferents parts del país. Molta gent va perdre el treball o es va veure obligada a acceptar una retallada salarial, un significatiu nombre de petits negocis i comerços va tancar; per les mesures decretades el comerç informal en gran manera es va paralitzar i en el camp molts dels productes no es van poder transportar.

Al tancament d’aquest article es reporten 2.512 casos a Guatemala, i segons Edwin Astúries, metge i expert en epidemiologia les últimes setmanes de maig i primera de juny el virus estarà en el seu pic més alt; alarmant situació en un país on existeixen 45 hospitals i 8.453 llits, segons el Ministeri de Salut.

Un monstre insaciable que no descansa

El sistema. Aquest en realitat és el virus que enverina i contamina, perquè explota territoris i extreu els seus béns naturals. La despulla ha estat una constant al país, per anys els pobles l’han denunciat i resisteixen enfront d’aquest monstre que no dona treva ni en època de pandèmia.

Lesbia Villagrán és de San Rafael Las Flores, un municipi del departament de Santa Rosa, on fa més de tres anys comunitats organitzades i en resistència van decidir instal·lar, les 24 hores, una plantada a la localitat de Casillas per a impedir els treballs de l’empresa minera Sant Rafael S.A.

En el municipi, la població acata les normes de confinament malgrat que comporta dies de fam per a moltes persones, “és lamentable la situació, perquè no es pot treballar i moltes persones es veuen obligades a passar de casa a casa per a demanar menjar”, afegeix Lesbia al mateix temps que denuncia com l’empresa minera continua funcionant. Per les mesures decretades, “la resistència que s’està fent es va aixecar a Casillas, perquè no van atorgar el permís per a romandre a la plantada i des d’aquest moment entren i surten els camions de l’empresa, nosaltres aixequem tanques i les deixem posades, però aquest mateix dia, a l’hora del toc de queda, les van retirar. Per a nosaltres és penalitzat ser al carrer, però per als empresaris d’aquí no hi ha hagut canvi”, assenyala.

Aquesta és una de les tantes realitats de cara a la COVID-19, que queden fora de les cobertures informatives. Durant més de dos mesos els mitjans de comunicació i les xarxes socials estan saturades amb informació del nombre de contagis, de morts, de l’impacte en l’economia, de l’augment en els índexs de pobresa i de les manques del sistema de salut. És necessari donar cabuda a les veus dels qui s’enfronten a aquest monstre insaciable que ens ven la idea d’un desenvolupament que paguen molt car les majories i la naturalesa, perquè contribueix a evidenciar que aquesta és una crisi global i social, ecològica i econòmica, producte dels impactes ambientals acumulats provocats al planeta. Molt poc s’ha dit de com la destrucció massiva d’ecosistemes, la depredació i el saqueig de béns naturals redueix els espais per a la vida silvestre i exposa als éssers humans a noves formes de contacte amb microbis; de com la industrialització de la producció d’aliments animals és la principal font de contagi en provocar mutacions dels virus que afecten l’espècie humana.

Defensar l’aigua és protegir la vida. Fotografía Alianza por la Solidaridad

Insistir en això és fonamental per a generar consciència de la necessitat urgent de defensar els boscos, l’aigua i la terra, sobretot en les àrees urbanes. María Caal, regidora de la Corporació Municipal de Cahabón i part de la resistència per la defensa d’un dels rius més grans del país, el riu Cahabón, a Santa María Cahabón -Alta Verapaz- assegura que resguardar aquests cabals d’aigua és vital per a protegir la vida. La tasca mai ha estat fàcil però, igual que a San Rafael Las Flores, aquests últims mesos s’ha complicat encara més per la pandèmia i per l’ordre governamental de romandre a les cases. “S’han suspès moltes activitats, la resistència no ha parat perquè continuem fermes en la lluita per defensar l’aigua, i hem estat informant les comunitats, però ha estat més difícil tot”. D’aquest municipi és també Bernardo Caal, líder q’eqchi’ sentenciat a 7 anys i 4 mesos de presó per enfrontar-se a les urpes del monstre, i impedir que els projectes hidroelèctrics de l’empresa Oxec SA acabin amb el riu Cahabón. “El procés que iniciem per al seu ràpid alliberament, amb aquesta situació del coronavirus, s’ha estancat, i el meu germà segueix pres injustament i amb el risc al contagi per la falta de mesures de salut que hi ha a la presó, però nosaltres continuem lluitant per ell i pel riu”, afirma María.

Guatemala compta amb condicions naturals immillorables per a disposar d’aigua suficient, però la realitat per a la majoria de la població és una altra. Per exemple, només en el municipi de Guatemala, de 250 mil llars ateses per l’Empresa Municipal d’Aigua, 50 mil no compten amb el servei. Les dades cobren major rellevància de cara a la COVID-19, sobretot perquè rentar-se les mans, totes les vegades possibles, resulta ser indispensable per a enfrontar i salvar-se de la malaltia.

Nosaltres defensem els rius perquè les empreses els estan destruint, els desvien i els contaminen, i això ens afecta a tothom, amb quina aigua ens netejarem del virus si els rius estan secs?” qüestiona María qui, igual que Lesbia, coincideixen en emfasitzar que “quan s’aixequi el toc de queda tornarem amb més força a la resistència”. La seva convicció és genuïna, sobre com han enfrontat fermament, com centenars de dones i homes en els diferents territoris, a un sistema voraç que les persegueix, criminalitza i violenta, i avui a un virus que aguditza les condicions de pobresa i fam a les comunitats.

A San Rafael Las Flores, “és terrible el que es viu i es veu, la vida és dura, la cistella bàsica ha pujat, la lliura de tomàquet, per exemple, ha arribat a costar 9 quetzals (poc més d’un euro) i l’ajuda promesa pel govern no ha arribat”. Lesbia va perdre el treball, els amos de la casa, a la qual diàriament anava a cuinar i netejar, li van dir que per seguretat ja no hi anés, fa alguns mesos es va quedar sense el suport de la seva família per estar a la resistència, hi ha dies que els ha passat sense tenir res per a menjar, “però jo sé que d’aquesta me’n sortiré, i tornaré a la guàrdia a fer front a l’empresa”.

Els ingressos a la població s’han reduït, la disminució d’hores per a la mobilització de les persones ha impedit la generació d’una entrada de diners. Dels suports promesos pel govern, “no s’ha vist res aquí”, comenta la María, i encara que reconeix que el virus ha afectat l’economia de la població, “a les comunitats fem resistència perquè tallem una mica d’herba i anem a la “milpa”, és d’aquesta terra que tant defensem i per la qual estem disposats a donar la vida, que traiem una mica de menjar. Encara que el govern i les empreses ens persegueixin, nosaltres continuarem lluitant pels rius, els boscos i la terra perquè és aquí on està la vida i perquè és l’única cosa, jo penso, que ens farà més fortes per a afrontar el virus”, conclou.

Colectivo MadreSelva


[Fotografía de portada de Simone Dalmasso]

Manifiesto ante la represión contra personas defensoras de derechos en Espinar, Cusco, Perú

29 de julio de 2020

La Plataforma Europa Perú (PEP) manifiesta su preocupación por los hechos ocurridos en la provincia de Espinar, Cusco, a raíz de las protestas de las comunidades aledañas al proyecto minero de Antapaccay, quienes vienen sufriendo los impactos negativos de la minería en la zona por casi 40 años y que actualmente están pasando por una crisis excepcional tras la pandemia de Covid-19

Según informes, el 15 de julio, dirigentes de las comunidades de Espinar llamaron a un paro indefinido debido a la negativa de la empresa multinacional anglosuiza Glencore a aportar un monto económico individual de S/1000 a la población por la crisis económica resultante de la pandemia 1. Para la población, ese monto formaría parte de los compromisos que la empresa ha asumido a través del Convenio Marco, que fue firmado por la minera (en aquellos entonces BHP Billiton) y las comunidades aledañas y la provincia de Espinar en el año 2003.

De acuerdo con información recibida, la fuerza policial y militar ha intentado detener las protestas haciendo uso de bombas lacrimógenas y perdigones, lo que provocó la quema de pastos y el incendio de la casa de bombeo, ubicada en la zona de Camaccmayo. El 24 de julio, también hubo reportes de un enfrentamiento entre agentes policiales y un grupo de jóvenes que se encontraba en la entrada del distrito de Yauri. Los efectivos utilizaron perdigones, armas de fuego y bombas lacrimógenas resultando heridos 5 manifestantes, evacuados al Hospital de Espinar. Dos de ellos serían menores de edad, 17 y 16 años, respectivamente. La doctora Gloria Cárdenas Alarcón, del hospital de Espinar, reportó que 3 personas heridas sufrieron impactos de proyectil de arma de fuego y que ella misma está sufriendo hostigamiento por parte del sistema de justicia por denunciar estos hechos; según informes, ha sido citada por la fiscalía y tres policías se presentaron en su centro de trabajo.

En este contexto, la situación de las mujeres defensoras de derechos humanos resulta de especial preocupación. Las actividades mineras en la zona han tenido efectos muy adversos para las poblaciones aledañas, que sufren las consecuencias de la contaminación de metales pesados en sus cuerpos y en el agua que consumen o usan para actividades agrícolas 2. Las mujeres han sufrido particularmente los impactos negativos de la minería, tanto en temas de salud, alimentación, trabajo y economía. Por ello, son ellas las que en su mayoría han salido a protestar y se han visto más afectadas por abusos de las fuerzas policiales, habiéndose reportado en medios locales y redes sociales denuncias de agresiones físicas y violencia sexual.

Como instituciones y redes que promovemos el ejercicio y la defensa de los derechos humanos, rechazamos todo acto de hostigamiento y criminalización de la protesta social. El pasado 6 de julio, el Tribunal Constitucional de Perú publicó una sentencia histórica reconociendo el derecho a la protesta como un principio fundamental y un derecho en sí mismo.3 La PEP acoge con gran satisfacción esta sentencia y exhorta a las autoridades en el Perú a que se abstengan de utilizar el sistema de justicia para fines coyunturales, como ocurre actualmente en contra de las y los líderes y dirigentes sociales de Espinar. Al respecto, hemos tomado conocimiento sobre disposiciones de investigación de la fiscalía por delitos que no se han cometido 4, sin investigar las causas de la protesta social y las demandas de Espinar. Hay que recordar que las investigaciones fiscales han sido reiteradamente utilizadas en Espinar y en otros casos con el objeto de obstaculizar las actividades de líderes y personas que trabajan por la defensa de los derechos humanos.

Asimismo, mostramos preocupación ante el inicio de una campaña de desprestigio contra las y los líderes sociales de Espinar; así como el hecho que la empresa haya iniciado una fuerte campaña mediática con una propuesta paralela denominada “Reactiva Espinar”, que en lugar de facilitar el diálogo provocan y generan malestar en medio de un paro indefinido.

Derechos Humanos sin Fronteras, Red Muqui, CooperAcción y la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, a través de diversos canales, han hecho un llamado al diálogo e invocado a las instancias correspondientes a garantizar la protección de los derechos humanos. Asimismo, la PEP da la bienvenida a los esfuerzos por reiniciar el diálogo a través de la formación de un grupo de alto nivel para discutir temas fundamentales para la población de Espinar. Es importante señalar que hay una agenda histórica pendiente a resolver en Espinar, como son la revisión y reformulación de un nuevo convenio marco, atender los impactos a la salud y el medio ambiente en las comunidades, la omisión de la consulta previa en los proyectos de Antapaccay y próximamente Coroccohuayco, entre otros temas. Por ello, confiamos que este diálogo tome en cuenta estos pendientes y cumpla con los requisitos que se requieren para ser exitoso, incluyendo garantías para que sea un diálogo horizontal y participativo.

Ante lo mencionado, y en cumplimiento de las recomendaciones que el Relator de la ONU sobre la situación de personas defensoras hizo en enero de este año, en su visita a Perú, instamos a las autoridades peruanas a:

– que cesen los actos de criminalización de la protesta social y de hostigamiento contra defensoras y defensores de derechos humanos. Además, que se investiguen las violaciones de derechos humanos cometidas por las fuerzas del orden público y se garanticen los derechos humanos de las personas defensoras, en especial su derecho a defender derechos, su derecho constitucional a la protesta, y la protección integral por su labor como defensores/as de derechos humanos ambientales.

– que dispongan la creación de un equipo encargado de investigar de manera inmediata actos de violencia de género física y sexual en agravio de mujeres defensoras, por parte de personal policial, militar, seguridad privada o trabajadores de la  empresa, en el marco de intervenciones a vehículos en la zona y medidas adoptadas por el Estado para mitigar la movilización.

– que se redoblen los esfuerzos para resolver el conflicto de manera pacífica en esta parte de la región Cusco, una zona donde el derecho a la salud y la vida y el derecho a un medio ambiente sin contaminación han sido sistemáticamente vulnerados por parte de la minera Antapaccay, perteneciente a la compañía Glencore.

– finalmente, que el compromiso de iniciar un diálogo por el gobierno y la población se realice de manera pronta y efectiva, sin demoras, como ha sido el caso el último lunes, cuando el diálogo se canceló a último momento por funcionarios del  gobierno nacional, lo cual solo genera más desconfianza en la población local.

 


  1. La pandemia del Covid-19, ha afectado a 48 trabajadores de Glencore, quienes han seguido operando durante la emergencia a pesar de no ser una actividad esencial, lo que ha impactado a pobladores de Espinar quienes viven en su mayoría de la actividad agropecuaria, pequeño y mediano comercio y servicios.
  2. Se han registrado 506 personas de 6 comunidades aledañas a la explotación minera de los cuales el 100 % se encuentran con niveles biológicos detectables de metales tóxicos; afectación a la producción agrícola y pecuaria, incremento de la mortandad de animales; la contaminación de los ríos Cañipía y Salado, los polvos del transporte minero y las explosiones de sus operaciones.
  3. https://idl.org.pe/tribunal-constitucional-reconoce-por-primera-vez-el-derecho-fundamental-a-la-protesta/
  4. El 15 de julio han sido notificados 8 dirigentes de las principales organizaciones de Espinar: Comité de Lucha de Espinar, Frente Único de Defensa de los Intereses de Espinar (FUDIE) y Construcción Civil Espinar, en vía de prevención del delito por el Ministerio Público por la “comisión de delito contra la Administración Pública, en la modalidad de Resistencia o desobediencia a la Autoridad, tipificado en el artículo 368° del CP, en agravio del Estado” que tiene un claro objetivo de amedrentamiento, criminalización y desmovilización.

 


Plataforma Europa Perú

– Asociación pro derechos humanos de España (España)
– Asociación Putumayo (Bélgica)
– Broederlijk Delen (Bélgica)
– Catapa (Bélgica)
– Centro de Investigación y Documentación Chile-América Latina (Alemania)
– Commission Justice et Paix (Bélgica)
– Entraide et Fraternité (Francia)
– Entrepueblos (España)
– FOS (Bélgica) – Informationsstelle Peru e.V. (Alemania)
– Kampagne “Bergwerk Peru
– Reichtum geht Armut Bleibt”, Campaña Perú País Minero (Alemania)
– Peru Support Group (Reino Unido)
– Peru Kommiten for MR (Sweden)
– Secours Catholique (Francia)
– 11.11.11 (Bélgica)

¿Dónde están los 4 activistas garífunas desaparecidos en Honduras?

FIRMA ESTA CARTA ABIERTA

 

¡NO A LA PERSECUCIÓN Y ASESINATO DE LOS LÍDERES GARÍFUNA!

¡APARICIÓN CON VIDA YA! 


La comunidad Garífuna de Honduras, que vivimos fuera del país, reclamamos el cese de los actos de persecución que en los últimos años se han ido agudizando en nuestra contra. Exigimos explicaciones sobre las muertes y desapariciones de nuestros líderes y repudiamos las negociaciones gubernamentales relacionadas con nuestros territorios, que no respetan la Consulta Libre, Previa e Informada. Así mismo, demandamos que se esclarezcan los actos en contra de nuestro ecosistema y rechazamos la persecución y campaña de terror dirigida a toda la comunidad Garífuna.

El pasado 18 de julio se registraron las desapariciones de Alberth Snider Centeno Tomás, presidente del patronato de Triunfo de la Cruz por parte de la Organización Fraternal Negra Hondureña (OFRANEH), Suami Aparicio Mejía García, Gerardo Mizael Rochez Cálix y Milton Joel Martínez Álvarez, miembros de la OFRANEH, y una quinta persona, Junior Rafael Juárez Mejía.

La directora para las Américas de Amnistía Internacional, Erika Guervara Rosas, ha explicado que “de comprobarse que la privación de libertad de estas personas fue cometida por agentes del Estado, estos hechos podrían configurarse como una desaparición forzada. Esto sería una grave violación de derechos humanos y un crimen bajo el derecho internacional que no puede quedar impune”.

La Red Nacional de Defensoras de los Derechos Humanos en Honduras asegura que hubo habitantes de la zona que detectaron la presencia de cuatro hombres sin identificar vertiendo sustancias químicas en una laguna de la zona la noche anterior. Señalan al Estado hondureño como responsable de un atentado contra la biodiversidad garífuna y “también contra la vida de las comunidades que escasean de alimentos y fuentes de agua en medio de la crisis humanitaria generada por la COVID-19”.

«Tenemos mucho miedo que este caso termine siendo como el de Berta Cáceres -dice Miriam Miranda, coordinadora de la Organización Fraternal Negra de Honduras (OFRANEH), en una entrevista a Radio Mundo Real-, en el sentido de presentar a presuntas personas que hayan podido participar en este hecho, y cerrar el caso rápidamente».

«No permitamos que pase lo mismo: que solo juzguen a presuntos autores materiales; queremos saber quién dio la orden para estos secuestros y desapariciones en una comunidad como Triunfo de la Cruz, que cuenta desde 2015 con medida cutelares de la CIDH y una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos».

En Sambo Creek ha habido represión policial contra los manifestantes. Las autoridades han cargado con gas lacrimógeno. Por otro lado, las movilizaciones están siendo constantes en Tegucigalpa y en San Pedro Sula.

#SusVidasSonNuestrasVidas #LasVidasGarífunasImportan


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¡NO A LA PERSECUCIÓN Y ASESINATO DE LOS LÍDERES GARÍFUNA!

¡APARICIÓN CON VIDA YA! 

Ni la pandèmia ni l’estat de setge van frenar als pobles en moviment

L’any previ a la pandèmia, va ser un dels més rics i prometedors protagonitzats pels pobles en moviment a Amèrica Llatina

Són ben coneguts els grans fets, com l’aixecament indígena i popular a l’Equador a l’octubre, l’esclat a Xile des de novembre, l’onada de mobilitzacions a Colòmbia com no es coneixien des de feia molt de temps, a més del protagonisme popular a Haití i Nicaragua, precedits per les Jornades de juny de 2013 al Brasil i les de desembre de 2017 a l’Argentina.

A l’agost de 2019 el zapatisme va anunciar la seva tercera expansió. Malgrat que les comunitats, municipis autònoms i juntes de bon govern estan envoltades per la meitat de l’exèrcit mexicà, les bases de suport zapatistes han aconseguit trencar el setge ampliant els seus territoris i multiplicant espais de resistència. En un comunicat lliurat el 17 d’agost i signat pel subcomandant Moisès, indígena convertit en portaveu del moviment, anuncia la creació de set nous caracoles i quatre municipis autònoms, que s’anomenen d’ara endavant “centres de resistència autònoma i rebel·lia zapatista”.

El més important és que varis d’aquests centres es troben més enllà de la zona de control tradicional de l’zapatisme, mentre uns altres són als límits d’aquesta zona i reforcen la presència que tenen a la regió històrica des de l’alçament de 1994, quan van recuperar centenars de milers d’hectàrees dels grans terratinents. Ara ja sumen 43 centres zapatistes.

Entre les accions menys visibles però no menys profundes, voldria destacar que el 2019 es va crear la Guàrdia Indígena Comunitària “Whasek Wichi” en l’Impenetrable, al Chaco d’Argentina. Des 2015 funciona el Govern Territorial Autònom de la Nació wampis, al nord de Perú, que abasta 22 comunitats i més d’un milió d’hectàrees amb 15 mil habitants. El mateix camí comencen a recórrer altres tres pobles amazònics.

La lluita dels tupinambà del sud de Bahia (Brasil), els va permetre recuperar 22 hisendes i milers d’hectàrees, tot i la repressió i les tortures als seus dirigents (Fernandes, 2013). El poble maputxe al sud de Xile ha recuperat 500 mil hectàrees per acció directa des de la dècada de 1990, quan es va restaurar la democràcia per arraconar-los amb l’aplicació de la llei antiterrorista heretada de la dictadura de Pinochet, però després aplicada igualment per governs progressistes i conservadors (Zibechi, 2020).

A aquestes experiències podem sumar centenars i potser milers de comunitats autogestionades a tot Amèrica Llatina. Els estudis més afinats mostren que aproximadament la meitat del territori llatinoamericà està en disputa entre el capital transnacional i els pobles, com ensenyen els treballs de l’Instituto para el Desarrollo Rural de Sudamérica. Una veritable guerra per la terra i el territori que travessa cinc segles i s’ha intensificat en les últimes dècades al caliu de l’acumulació per despossessió.

La veritat és que a finals de 2019 els pobles estaven a l’ofensiva, en tota la regió. En primer lloc, cal destacar el nou paper de les dones i, molt en particular, de les dones dels sectors populars, mestisses, negres, pobres. En segon lloc, és notable el creixement de l’activisme popular, rural i urbà, camperol, negre, indígena i de les perifèries urbanes.

L’acció col·lectiva continua per altres camins

Des que la pandèmia del coronavirus va imposar un tall als processos i als moviments llatinoamericans, aquests continuen per altres canals, d’altres maneres i maneres d’actuar. Voldria abordar breument les cinc característiques més destacades que observo en l’acció col·lectiva entre març i maig, després d’intercanviar amb moviments de gairebé tots els països sud-americans, de Mèxic i El Salvador.

El primer aspecte és que es produeix un viratge cap a dins. Potser el moviment que millor ho expressi sigui el Consell Regional Indígena de l’Cauca (CRIC), amb el seu lema d’Una Minga cap Endins. Mentre la Guàrdia Indígena efectua el control territorial, barrant el pas a les persones i vehicles no autoritzats pels cabildos, la minga cap a dins col·loca en primer pla la medicina tradicional i l’harmonització de les persones en el territori.

Les emissores indígenes han esdevingut estratègiques i claus d’aquest procés, ja que segueixen les instruccions de les autoritats territorials. La ritualitat indígena permet enfrontar la pandèmia al combinar les cures amb les seves plantes medicinals i harmonitzar les persones amb la terra i el territori. Es va als llocs sagrats, les llacunes i els erms per revitalitzar els flaires purificadores, recollir les plantes cerimonials i fer els fogons en les comunitats.

Alhora, es treballa per enfortir la comunitat, les autoritats pròpies i les assemblees, entenent que la cura de la salut en els pobles originaris té un fort caràcter col·lectiu, no individual com a les ciutats. Camins similars als del CRIC es poden constatar entre les bases de suport de l’EZLN a Chiapas, entre pobles amazònics com el Govern Autònom de la Nació wampis, entre molts altres.

A les ciutats es funciona de forma diferent, avant posant el barri a l’habitatge familiar. En particular a les viles de Buenos Aires i a les faveles de Rio de Janeiro, la consigna de “Queda’t a casa” no pot funcionar, per la precarietat i l’amuntegament, i perquè els sectors populars sobreviuen en base a la venda ambulant i altres formes d’informalitat o economia popular, cosa que no poden fer si romanen tancats a casa. Per això es va imposar la proposta de “Queda’t al barri”, fent de l’espai col·lectiu al centre de la sociabilitat popular.

La segona tendència dels moviments és l’aprofundiment de l’autonomia alimentària. En totes les experiències registrades, es constata un retorn a la terra, un intent per construir hortes col·lectives autogestionades de caràcter orgànic, en particular en les perifèries urbanes. Es pot dir que constitueix, alhora, un intent per superar les conseqüències econòmiques de la pandèmia, però també un desig de fer-ho en col·lectiu, trencant l’aïllament individual-familiar imposat per l’Estat.

Encara és aviat per saber si aquestes iniciatives perduraran més enllà de l’emergència, però semblen formar part d’un desig d’amplis sectors per abandonar la gran ciutat per “viure millor”, com estan fent milers de migrants andins a Lima (Zibechi, 2020c ). Alguns moviments -com zapatistes i nasas recomanen a les seves bases, no només la intensificació de la producció d’aliments, sinó també la diversificació, com a forma d’assegurar mínims nivells d’autonomia.

La tercera és la creixent territorialització de les resistències. El més nou, és l’aparició d’una multiplicitat d’iniciatives urbanes, com les 200 assemblees territorials formades al caliu de l’esclat a Xile. Durant la pandèmia i l’estat de setge, unes quantes assemblees van optar per posar en peu xarxes d’abastament per fora de mercat, contactant directament amb els productors. Més simptomàtic encara, és la formació ja abans de la pandèmia, però aprofundida ara, d’una xarxa d’abastament feminista, amb el que pot dir-se que el moviment de dones també tendeix, lentament, cap a l’arrelament territorial. A les perifèries urbanes, com succeeix a Temuco (Xile) i a Montevideo (Uruguai), milers de persones han ocupat terres per construir habitatges, en el que suposa un desafiament frontal a la propietat privada i a l’Estat.

Els moviments indígenes són els que amb més vigor han encarat la delimitació i defensa dels seus territoris. L’EZLN en els seus 43 espais a Chiapas, va tancar els caracoles deixant a les comunitats la gestió de les decisions concretes. La Guàrdia Indígena del Cauca, per la seva banda, controla setanta punts d’entrada i sortida dels seus territoris amb al voltant de set mil guàrdies que roten en la tasca. Molts pagesos van bloquejar a tot Amèrica Llatina l’ingrés i sortida dels seus pobles, per assegurar-se que el virus no entrés a les comunitats.

El quart aspecte a destacar és l’aprofundiment dels vincles “a baix -a baix”. El suport dels sindicats uruguaians a les olles populars als barris perifèrics, les donacions d’aliments de productors rurals als pobladors urbans, són tot just una mostra de com durant la pandèmia s’estan estrenyent vincles entre pobres rurals i urbans. Potser l’acció més cridanera, per l’explicitació de la solidaritat, sigui la dels Bañados d’Asunción. Desenes d’olles populars funcionen sota el lema “L’Estat no té cura. Els pobres ens cuidem entre pobres “, en un ampli treball solidari que connecta estudiants i professionals amb pobladors organitzats que viuen en la major pobresa.

Finalment, es pot constatar el retorn i la potenciació de pràctiques ancestrals per fora del mercat capitalista. Entre les poblacions camperoles i indígenes de Bolívia, Colòmbia i Mèxic, es constata la generalització de pràctiques de bescanvi. Es realitzen fires d’intercanvi a punts i dies prèviament acordats, sense moneda, però no s’intercanvien equivalències sinó que cadascú ho fa en base a la necessitat. Estem davant pràctiques que es realitzen des de fa molt de temps, però que enmig de l’emergència sanitària cobren un doble sentit de resistència col·lectiva i d’alternativa al capitalisme.

Raul Zibechi.

 

Amb la democràcia en quarantena. Anticipant la post-pandèmia

S’ha mogut el sol. Les certeses s’esvaeixen. Les incerteses ens envolten. El futur se’ns apareix més difús que abans. La veritat és que pandèmies de tota mena, no només la sanitària derivada del coronavirus (Covid-19), assetgen la societat humana. La pregunta és si sabrem transformar tanta amenaça i risc en oportunitats per a una gran transformació.

Preocupant resulta veure que a mesura que es desarma l’existent, comença a organitzar-se un nou règim, que, d’antuvi, sembla que recupera el pitjor del vell … i en aquesta recuperació del passat, causant de tantes pandèmies, la temptació autoritària és cada vegada més present. I és probable que, passat el pitjor de la pandèmia, se segueixi perseguint perversament la promesa –d’impossible compliment- del desenvolupament i del generalitzat benestar, sacrificant a milions d’éssers humans i per cert a la Mare Terra … fins que ens enfrontem amb la pròxima pandèmia.

“En aquests moments de crispació, cal serenitat, reflexió i sospesar raons.
De com sortim de l’avui, serà el demà”.
Julio Anguita, 4 de maig de l’any 2020

Les sacsejades de la democràcia abans del coronavirus

A Amèrica Llatina, si se’m permet posar la lupa en aquesta regió, fins fa poc registràvem societats en moviment que ocupaven carrers i places amb les seves múltiples revoltes i resistències, declinant el verb democràcia en tots els seus temps.

El cap de l’any 2019 passarà a la història per les seves múltiples rebel·lions populars en contra de diverses i creixents desigualtats, i de la irrefrenable destrucció de la Natura. El pes de les estructures classistes, patriarcals, xenòfobes i racistes va acompanyar i va desencadenar les frustracions d’amplis sectors -en especial de la joventut- mobilitzats sense res a perdre, ja que fins el futur se’ls ha robat …

A aquesta lectura se li podrien afegir els problemes nascuts de les pròpies contradiccions del capitalisme perifèric, sota les quals els països llatinoamericans són constantment empesos a perpetuar el seu caràcter d’economies exportadores de matèries primeres, sempre vulnerables i dependents. Violències, corrupció i autoritarisme, en governs neoliberals i “progressistes” -no confondre amb d’esquerres- assetgen la democràcia. Tanta brutalitat no és una simple conseqüència dels extractivismes, sinó una condició necessària per a la seva cristal·lització. I tot emmarcat en accions pròpies dels imperialismes, als quals poques vegades s’incorpora en les anàlisis.

Entendre aquesta complexitat no és fàcil. La força de les mobilitzacions de finals de 2019 va ser enorme, però no necessàriament van presentar clares opcions de canvi, tot i que potser obrien horitzons nous per a la disputa del sentit històric, sobretot en el cas xilè. A més, les amenaces que ja envoltaven aquests processos eren majúscules. Només cal constatar les ombres de la militarització de la política que ja aleshores van apuntar com a constant en diversos racons de la nostra Amèrica. Amb les quarantenes s’han buidat els carrers i s’ha posat, de moment, en quarantena la democràcia.

La democràcia “hackejada” pels efectes del coronavirus

El coronavirus ens confronta amb una realitat que s’ha vingut acumulant des de fa dècades i sobretot en l’últim temps. I aquesta realitat respon, més enllà de lectures inspirades en el complot i d’una allau d’interpretacions sobre la pandèmia, a un procés de destruccions múltiples forjat pels éssers humans en el marc del “capitalocè”, responsable del col·lapse climàtic en marxa. A més, la mateixa recessió econòmica, que ja ens pressionava abans del coronavirus, resulta d’aquesta lògica infernal d’acumulació incessant de capital. I així, aquesta convergència de pandèmies aguditza els problemes i ens enfronta a una crisi multifacètica en extrem complexa que ens convoca a pensar i actuar.

Protestas contra el paquetazo. (Cuenca, Ecuador). Fuente: portaldiverso.com

Puntualitzem alguns elements clau. El coranavirus despulla diversos temes, molts d’ells ja coneguts. El Covid-19 demostra la profunditat de les desigualtats: a més dels greus problemes sanitaris, exploten agreujats molts altres problemes socials: la fam, la misèria, la inequitat, l’exclusió. El coronavirus, al demostrar la lògica de poder, serveix per exacerbar els temors i les aberracions: s’ha organitzat un pla de guerra per vèncer un “enemic invisible”, en clau de “bocs expiatoris”: migració i coronavirus caminen de la mà exacerbant la xenofòbia.

En aquest crispat escenari, l’Estat retorna. A primera vista, això sembla fins i tot desitjable. Creix el reclam perquè l’Estat assumeixi tasques socials, ja que en molts països se les havia deixat en mans de lògiques mercantils, la salut sobretot. El més greu és que, simultàniament es consolida un Estat autoritari: cal disciplinar la societat per controlar la pandèmia, és el missatge. La quarantena, més enllà de la seva utilitat per frenar el contagi, implica una restricció de drets. També treu el cap un Estat que, un cop més, després d’un llarg interregne neoliberal, assumeix el seu paper com a empresa de reparacions del sistema, apuntalant les grans empreses, perquè, fet i fet, tot romangui igual. Aquest retorn de l’Estat implica, aleshores, la recerca de seguretat per mantenir l’statu quo, sobretot quan el que es pretén és travessar aquest complex moment i reprendre l’a-normalitat anterior.

La temptació de l’autoritarisme tecnològic xinès és enorme. “El gran germà” de George Orwell, transformat en “l’estat tecnototalitari perfecte”, de Franco Berardi Bifo, treu el cap com una realitat cada vegada més esfereïdora. Estats amb trets feixistes i d’exacerbats nacionalismes poden consolidar-se en molts països. A la vegada, a Amèrica Llatina i en altres latituds, comptant amb el concurs estatal, es perfilen més neoliberalisme, més extractivismes, és a dir més flexibilització laboral i ambiental per a ser competitius i recuperar el temps perdut. A l’acabar la pandèmia hi haurà més rics: les farmacèutiques, les grans empreses que subministren i comercialitzen els aliments, per exemple. També hi haurà més pobres. I és molt probable que, depenent de com hi sortim, hi hagi menys democràcia …

La democràcia de la Terra, un pas imprescindible

Un parell de reflexions addicionals. Tant de bo s’entengui que la qüestió ambiental ha estat nucli fonamental en els creixents conflictes al món sencer. Aquesta pandèmia de l’Covid-19 no sorgeix del no-res, no és el producte d’un simple complot. La pandèmia ens confronta amb una realitat socioecològica que s’ha vingut deteriorant acceleradament des de fa unes set dècades si més no, però encara amb més ferocitat en l’últim temps. I en aquest complex escenari, com hem anotat, fins i tot ens diran, sense posar-se vermells, que cal refredar la democràcia …, per a protegir-la.

El repte no es resol de la nit al dia. Defensar i fomentar la democràcia en tots els àmbits d’acció estratègica -des del local al global-, amb un procés de permanent radicalització, segueix sent el camí per a societats respectuoses de la diversitat, de la igualtat i la llibertat. És més, no podrà haver pau entre els éssers humans si simultàniament no transitem cap a la pau amb la Natura. I això ens convida a sintonitzar amb la democràcia de la Terra per construir societats basades en la justícia social, la democràcia radical descentralitzada i la sostenibilitat ambiental.

Las mujeres exigen justicia (Chiapas) Foto: Andrea Murcia. Fuente: cuartoscuro.com

Els elements bàsics d’aquesta democràcia radiquen en la relació harmoniosa amb la Mare Terra, reconeixent que tots els éssers vius tenen un valor intrínsec, independentment de si tenen o no alguna utilitat per als éssers humans. La diversitat biològica i cultural és la base d’aquesta forma de democràcia d’arrel, que no pot seguir apuntant cap a la uniformització productiva, cultural i fins i tot política. La sostenibilitat pensada en clau de les futures generacions obliga a prioritzar els béns de subsistència bàsica, assegurant salut, alimentació i habitatge com a drets, no com a mercaderies. Una altra economia és un repte imperiós a partir de la diversitat, la sostenibilitat i la pluralitat, potenciant allò local a partir de les necessitats, demandes i decisions locals: des de barris i comunitats en primer lloc. Els sabers ancestrals en estret diàleg amb els coneixements científics han de fer realitat la convivialitat de relacions socials, econòmiques i polítiques, fins i tot tecnològiques.

Això exigeix generar transicions des de milers i milers de pràctiques alternatives existents arreu del món, orientades per horitzons utòpics que propugnen una vida en harmonia entre la Humanitat i d’aquesta amb la Natura, aprenent de formes de vida indígenes, plasmades en els bons conviures, i de totes aquestes altres opcions d’existències dignes que van configurant el plurivers.

Sense minimitzar les accions a nivell estatal, tot indica que el gran impuls sorgirà amb accions des de baix, des de barris i comunitats. Una feina que no pot ser en cap cas romantitzada en tant que emergeix des de la mateixa brutalitat del món capitalista. Es tracta d’una construcció i reconstrucció pacient i decidida, que comença per desmuntar diversos fetitxes -particularment econòmics, començant per l’impossible creixement en un món finit i pels destructors extractivismes- i en propiciar canvis radicals, des d’experiències existents o des d’imaginaris a ser transformats en realitats. I això ens commina a desfer les bases patriarcals i colonials del capitalisme, amb la qual cosa inexorablement s’enfonsarà aquesta civilització de la desigualtat i la violència.

Aquesta tasca demana conjugar la democràcia en totes les seves formes. Subvertir la institucionalitat dominant és el primer pas per construir xarxes de resistència i re-existència amb les que -sense demanar permís- es potenciï i es radicalitzi la democràcia en la vida dels pobles. En la mesura que la pandèmia esdevé en pandemònium, quin és el potencial real del canvi de rumb? Tornaran les masses a omplir els carrers avui buits per la pandèmia? El moment, malgrat totes les amenaces que planen, apareix com immillorable per disputar el sentit històric d’una gran transformació socioecológica.-

Alberto Acosta

Economista equatorià. Professor universitari. Ministre d’Energia i Mines (2007). President de l’Assemblea Constituent (2007-2008). Candidat a la Presidència de la República de l’Equador (2012-2013). Company de lluita dels moviments socials.

18 de maig de l’any 2020

Després de la pandèmia. Podrem construir nous paradigmes per a la sostenibilitat de la vida?

El 8 de març de l’any 2020 enormes manifestacions demostren la potència de el moviment feminista. La coreografia del col·lectiu Las Tesis de Xile recorre el món donant veu a un saber col·lectiu: “el patriarcat és un jutge que et jutja per néixer”. Tanmateix una setmana després el Cononavirus va imposar el distanciament social obligatori en alguns països, voluntari en d’altres, les veus col·lectives al carrer es van silenciar momentàniament.

Aquesta no és l’única pandèmia que ha viscut la humanitat, però si és la primera que paralitza i tanca a milions de persones a casa seva amb terribles conseqüències per als sectors més desprotegits de les societats. La pandèmia ha posat en evidència les desigualtats estructurals generades pel capitalisme però també ha impactat de forma generalitzada les ocupacions de milions de persones creant situacions dramàtiques.

Com diu Maristella Svampa:

Avui llegim en nombrosos articles, corroborats per diferents estudis científics, que els virus que estan castigant la humanitat en els últims temps estan directament associats a la destrucció dels ecosistemes, a la desforestació i al tràfic d’animals silvestres per a la instal·lació de monocultius. Tanmateix, sembla que l’atenció sobre la pandèmia en si mateixa i les estratègies de control que s’estan desenvolupant no han incorporat aquest nucli central en els seus discursos. Tot això és molt preocupant. (Nueva Sociedad abril 2020).

La disputa simbòlica s’instal·la en l’escenari polític i segons com analitzem les causes, podrem imaginar les sortides post pandèmia. Per a les feministes argentines Veronica Gago i Luci Caballero, cal posar en acció les claus de lectura que va produir el feminisme, ja que permeten comprendre el futur que s’està covant ara mateix.

“¿O algú s’imagina què seria aquesta pandèmia sense la prèvia politització de les cures, sense la militància pel reconeixement de les tasques de reproducció i la valorització de les infraestructures de treballs invisibilitzats, sense la denúncia de l’endeutament públic i privat, sense la contundència de les lluites anti-extrtactivistes per defensar els territoris del saqueig de les corporacions? ” Revista amfíbia 2020

És una politització que sorgeix de milers de pràctiques, situades, parcials, que es nodreixen de camps teòrics a vegades contradictoris i subjectes a revisió, però que han obert interpel·lacions substancials. Per això les autores alerten sobre el que no ens ajuda a pensar i a posicionar les pràctiques col·lectives; “Hi ha dos llocs d’enunciació que no ens resulten eficaços. Una ràpida partida de defunció per al capitalisme (que inclou des d’un editorial del Washington Post passant per teòrics consagrats) o, en contrapunt, una insistència en què la pandèmia confirma el control capitalista totalitari sobre la vida “, Ibem.

Des del pensament feminista i en particular des del ressò feminista es construeix l’articulació amb el pensament ecologista per imaginar noves formes de produir, consumir i habitar.

QUEDA’T A CASA ha estat el lema per enfrontar la pandèmia en la majoria dels països, una “casa” que quan existeix és una presó per a moltes dones, nenes i nens. Els impactes serien encara pitjors, si no fos per la desobediència al “QUEDA’T A CASA” que practiquen les persones solidàries amb el dolor dels altres, organitzant olles populars, oplint cistelles d’aliments i construint, amb les seves accions, entramats des de baix de solidaritat i cura.

Quan sortim del confinament, sens dubte el món no serà el mateix. La pandèmia mostra la desigualtat capitalista de forma brutal i dolorosa, tot i els pal·liatius estatals, sempre escassos per a la devastació que es produeix. Els efectes encara no ho evidencien, però ja es perceben transformacions laborals (tele-treball) que anul·len els límits de la jornada laboral en nom de la llibertat d’elecció i habiliten pèrdues de drets socials i reducció del nombre global d’ocupacions en el mercat de treball . Hi ha coordenades dels debats socials que han canviat radicalment tornant més urgent i peremptoris els canvis de les nostres prioritats. Suely Rolnik en diàleg amb Negri i Hart, Deleuze i Guattari assenyala que

“La força vital de la qual s’alimenta el capitalisme ja no es redueix a la seva expressió com a força de treball, el que implica una metamorfosi radical de la pròpia noció de treball. Això s’acompanya d’una gradual dilució de la forma d’l’Estat democràtic de dret, de la qual depenien lleis laborals pròpies del règim en la seva versió anterior “Rolnik 2019: 27

Apareix amb descarnada peremptorietat la necessitat de reestructurar el camp del desig amb pràctiques que desestabilitzin les formes dominants de la subjectivació. Rolnik fa una cartografia de les esferes de la insurrecció a recórrer per descolonitzar l’inconscient i donar espai als “embrions de mons que habiten els cossos”. Aquests “embrions de món” s’expressen en les maneres de produir i consumir, en les formes de relacionar-nos, en les esferes de la micropolítica de territoris que produeixen sinergies col·lectives que acullen i tenen cura.

Com construir una agenda que posi en escac el capitalisme? Com poques vegades, la pandèmia ens impulsa a deixar de mirar l’Estat, els mercats, la família, la comunitat, amb lleganyes tradicionals. A la llum de la nostra vulnerabilitat social i la nostra condició humana, com a éssers inter i ecodependents, hem de repensar en una reconfiguració integral, és a dir, social, sanitària, econòmica i ecològica, que tributi a la vida i als pobles. Svampa, Viale 2020

Territoris feministes

En la post pandèmia apareix com urgent desplegar espais col·lectius autònoms, re-inventant resistències a la cultura capitalista en totes les seves manifestacions consumistes, individualistes, violentes, racistes, colonialistes, i patriarcals, i explorar l’espai de la invenció política creativa escapant també a el joc polític de l’estat i de la representació. Això no implica desatendre la crítica, o el qüestionament a les formes tradicionals de la política i dels Estats, però només reconstruint acció política des de la comunitat, podrem construir formes de viure més properes a un imaginari transformador. Transformar les formes de produir i consumir és una manera de territorialitzar el feminisme per produir altres formes d’habitar i enfortir aquestes esferes de la insurrecció des del micro. Les noves expressions feministes creen “mercats virtuals”, fires, permacultura, horts urbans, mercats d’intercanvi, experiències de gestió sostenible en matèria política i ambiental que enforteixen esferes d’economies alternatives i autogestió. Estendre i aprofundir aquestes experiències és una alternativa per enfrontar la crisi que deixa el coronavirus. amb economies desenvolupades des dels territoris, que poden contribuir a una democratització des de baix, modificant pràctiques de consum per desenvolupar una nova relació amb la natura.

La cura per a la sostenibilitat de la vida

Les necessitats quotidianes bàsiques, com alimentar-nos, vestir-nos, cuidar les criatures o les persones malaltes, donar-nos afecte, reconeixement i solidaritat, són el centre de la vida quotidiana de les persones. La reproducció de la vida és realitzada majoritàriament per dones, que són les que han garantit les cures i afectes necessaris. La teoria feminista ha col·locat el focus en aquesta relació, obrint la possibilitat d’analitzar íntegrament la societat. La despatriarcalització de la vida passa per assumir la cura com un eix central del sosteniment de la vida humana i no humana. Carrasco assenyala que:

“centrar-se explícitament en la forma en què cada societat resol els seus problemes de sosteniment de la vida humana ofereix, sens dubte, una nova perspectiva sobre l’organització social i permet fer visible tota aquella part del procés que tendeix a estar implícit i que habitualment no s’anomena “(2003: 12).

En la proposta de “Nou pacte social verd” que plantegen Svampa i Viele1 per a la post pandèmia s’assenyala com un dels 5 eixos del pacte social la construcció de societats lligades al paradigma de la cura. Aquest paradigma es basa en el reconeixement de la interdependència entre les persones i l’ecodependència amb la natura. Prioritzar com a política l’enfortiment dels sistemes de cura i els sistemes de salut públics són urgències tant a nivell nacional com global. Es tracta de portar les cures i la reproducció de la vida a amplis sectors de les comunitats i de la societat. Incorporar aquestes dimensions en les organitzacions socials, sindicats, cooperatives i tot tipus d’organització social al mateix temps que impulsar la demanda d’un Sistema de Cures com a política pública. Les pràctiques socials s’han d’expandir més enllà de l’estat, per fer possible camps relacionals guiats per principis ètics per a la construcció del “comú”. La economista feminista Natàlia Quiroga assenyala que la interacció entre l’economia social i popular post patriarcal i l’economia feminista han de centrar les seves pràctiques en una economia per a la vida. Una economia que tingui cura. (Quiroga 2019). D’altra banda Yayo Herrero convoca a resignificar el concepte de sostenibilitat incorporant la relació harmònica entre humanitat i natura. Hi ha propostes i directrius per començar a assajar transicions socioecològiques cap a un altre model d’economia i organització social.

Cal desitjar fer-ho.

Lilian Celiberti – Cotidiano Mujer (Uruguay)

BIBLIOGRAFIA

CARRASCO, Cristina. La sostenibilidad de la vida humana ¿un asunto de mujeres? Icaria Editorial: Barcelona, 2001 a.

CARRASCO BENGOA, Cristina; DÍAZ CORRAL, Carmen. Editores. Economía feminista: desafíos. Propuestas, alianzas. Entrepobles: Barcelona, 2017.

GAGO, Verónica, CABALLERO Luci, Deuda, vivienda y trabajo: una agenda para la pospandemia- Revista Anfibia. Març 2020

HERRERO, Yayo Economía ecológica y Economía Feminista: un diálogo necesario. a Economía feminista: desafíos, propuestas, alianzas. Entrepobles: Barcelona, 2017. 121

PEREZ OROZCO, Amaia. ¿Espacios económicos de subversión feminista? en Economía feminista: desafíos, propuestas, alianzas. Entrepobles: Barcelona, 2017. 132

QUIROGA; Natalia, Economía Pospatriarcal. Lavaca, Buenos Aires, 2019

ROLNIK Suely, Esferas de la insurrección. Apintes para descolonizar el inconsciente. Tinta Limón, Colecció Naciones Comunes. Buenos Aires 2019

SVAMPA, Maristella, VIALE, Enrique, Nuestro Green New Deal. Revista Anfibia. Argentina Maig 2020

1 Nuestro Green New Deal- Revista Anfibia. abril 2020

Més de 200 organitzacions rebutgem l’acord comercial entre la UE i Mercosur

Més de 200 organitzacions de la societat civil, entre elles Entrepobles, Ecologistes en Acció i Enginyeria sense Fronteres, han signat una petició dirigida als governs dels Estats membres, a la Comissió Europea i al Parlament Europeu perquè rebutgin l’Acord d’Associació entre la UE i els països integrats en el Mercosur (el Brasil, l’Argentina, Paraguai i l’Uruguai).

Encara que la idoneïtat del tractat ha estat posada en dubte des de la seva conclusió al juny de 2019 per diferents governs, parlaments nacionals i regionals a la UE i, recentment, pel Govern argentí d’Alberto Fernández, la presidència alemanya de la UE sembla disposada a continuar amb el procés de signatura i ratificació.

Per a les organitzacions signants, aquest acord comercial suposarà l’acceleració de la destrucció mediambiental i la crisi climàtica, l’augment de les violacions de drets humans i de la impunitat, i un impuls al model agropecuari orientat a l’exportació que perjudica la pagesia tant a la UE com en el Mercosur.

La campanya estatal No als Tractats de Comerç i Inversió ha lliurat una carta signada per més de 200 organitzacions de tota Europa a la Ministra d’Afers exteriors, Unió Europea i Cooperació i a tots els europarlamentaris i europarlamentàries espanyols. Demanden que rebutgin el tractat comercial entre la UE i Mercosur en el Consell Europeu i el Parlament Europeu respectivament.

La conclusió d’aquest tractat comercial, les negociacions del qual es van prolongar durant 20 anys, va ser anunciada al juny de 2019. Des de llavors s’han succeït les crítiques al text de l’acord per part de governs com els de França o Irlanda, especialment després de l’onada d’incendis a l’Amazònia a l’agost del passat any i la gestió política de la crisi per part del Govern brasiler. En els últims mesos els parlaments d’Àustria, Països Baixos i la regió belga de Valònia han aprovat mocions de rebuig al tractat.

No obstant això, el Govern alemany, que presidirà la UE en el segon semestre de 2020, sembla decidit a ignorar aquest creixent malestar entorn de l’acord amb Mercosur i continua amb el calendari previst per a la seva signatura i ratificació. El Govern espanyol s’ha mostrat fins ara també clarament favorable al tractat.
Les organitzacions signants de la petició consideren que aquest tractat comercial tindrà conseqüències negatives per al medi ambient i la ciutadania:

  1. Accelerarà la destrucció del medi ambient i la crisi climàtica en promoure les exportacions d’automòbils, l’expansió dels monocultius i les pastures dedicades a la ramaderia. L’acord impulsarà sectors com la carn o la soia (entre altres) als països de Mercosur, responsables de la destrucció de la Amazònia i altres ecosistemes.
  2. Augmentarà les violacions de drets humans i de la impunitat, incloent violència física contra pobles indígenes i comunitats pageses així com l’expulsió de les seves terres. La signatura de l’acord implicaria la legitimació de les polítiques anti-indígenes i antisocials de Jair Bolsonaro.
  3. Reforçarà el model agropecuari orientat a l’exportació, que tindrà efectes perniciosos sobre els preus en origen dels quals depenen la pagesia en la UE i Mercosur. També suposarà més sofriment animal i afectarà la producció local d’aliments.

La petició d’abandonar el tractat per part de la societat civil es produeix just quan es compleix un any de l’anunci de la conclusió de l’acord. Les organitzacions socials i ambientals que signen la carta alerten que, com ha demostrat la crisi de la COVID-19, la destrucció de la biodiversitat i la persecució d’una globalització i un creixement econòmics il·limitats exposen a la humanitat a enormes amenaces.

Així mateix, insisteixen que el rebuig a l’acord UE-Mercosur no ha de mal interpretar-se com una negativa a la cooperació constructiva a la regió. Aquesta cooperació ha de promoure la lluita contra la fam, la pobresa i el canvi climàtic, i fomentar el compliment dels convenis laborals de la OIT, el respecte dels drets humans, dels drets de la pagesia i altres persones que treballen en el medi rural així com l’adopció de normatives de benestar animal.

29 de juny de 2020

 

CARTA: És el moment de paralitzar i repensar l’acord comercial UE-Mercosur 

CRIDA: A la presidència alemanya de el Consell de la Unió Europea: és el moment de paralitzar i repensar l’acord comercial UE-Mercosur

 

Descàrrega

➡ Suplement informatiu de la campanya Catalunya No als Tractats de Comerç i Inversió


Més info: Cop de mercat: Un tractat contra les persones i el clima

A dos ritmos: Una mirada interseccional de la Covid-19 y un hurra por los futuros

Ana Rodarte es mexicana internacionalista, artista y escritora en ciernes. Sus textos han sido publicados en The Mexican Times y Escritoras Mexicanas, así como en la Revista Digital del Instituto Mexicano de la Juventud. Actualmente estudia el Máster en Políticas Públicas de Género de la Universitat de Barcelona.

Ante la realización del Webinar Economía Feminista para no volver a la “normalidad”, organizado por Entrepueblos, transmitido el día 9 de abril del presente año, y en el marco de la materia Mujeres, Tiempos y Vida Cotidiana, Ana Rodarte ha escrito el siguiente artículo. 


A dos ritmos: Una mirada interseccional de la Covid-19 y un hurra por los futuros

¿Por qué añoramos las vidas antes de la pandemia?

Yo miro hacia atrás, hacia la época en la que aún trabajaba en uno de los gobiernos estatales de México, y rezumo estrés y enojo en mi día a día. Estaba presente físicamente, pero no tenía una relación con el resto de la gente. Me absorbían los deberes del trabajo y del hogar, y cuando tenía tiempo para mí, iba a eventos que me interesaban como si fueran una obligación más a cumplir. Lo peor es que, además de ahora saber que yo no soy la única que ha vivido este estilo de vida tan “particular”, he reparado que dentro de mi posición de privilegios, estaba cegada a las realidades de otras mujeres latinoamericanas. Las dobles jornadas laborales –entre el trabajo remunerado y los trabajos de cuidados–, con sueldos míseros y en donde se pone en jaque la salud mental y física es solamente un ejemplo de las miles de vivencias que podemos encontrar a lo largo de América Latina. Y ante el desempleo, el hambre, el mayor riesgo de contagio, es a ellas a quienes la Covid-19 ha precarizado aún más.

Sí, el Covid nos trastocó la vida a todes, pero, como siempre,bajo este sistema capitalista y patriarcal, a unes más que otres.

Cuando “todo pase”, ¿realmente queremos volver a estas dinámicas? ¿Por qué no buscamos repensar, en conjunto, en qué sentidos podríamos cambiar las vidas después del Covid? Este es el planteamiento con el que parte el Encuentro Virtual Economía Feminista para no volver a la “normalidad”: ¡Todas tenemos derecho a vivir dignamente!, en donde cuatro mujeres latinas y una mujer catalana se unieron para interpretar desde una perspectiva feminista las crisis en las que nos encontramos en la actualidad, con un énfasis en las diversos contextos latinoamericanos, y las posibilidades que se abren –y que podemos alcanzar- para el futuro pos-Covid.

En un primer momento, se establecieron las líneas teóricas sobre las que iban a versar los diálogos desde la voz de Cristina Carrasco, economista chilena, quien destacó la urgencia de reconocer la vulnerabilidad de todas las vidas, para darle la relevancia que merecen los trabajos de cuidados realizados por las mujeres, y que continúan sosteniendo este sistema en crisis. En el mejor de los casos, la doble presencia femenina (Torns, 2008) se ha visto reducida a un único espacio, en donde las responsabilidades socialmente impuestas sobre las mujeres impiden ahora por completo que incluso cuenten con un lugar físico para ellas mismas fuera de la dicotomía productiva/reproductiva.

Posteriormente, la economista colombiana Natalia Quiroga brindó un recorrido del abordaje de distintos gobiernos latinoamericanos hacia la crisis del Covid, en donde el denominador común es el aprovechamiento de esta coyuntura mundial para implantar lógicas de guerra y represión social generalizadas. Lo anterior lo ejemplificó con los recortes dados a los derechos sociales; el asesinato de líderes comunitarios; los discursos oficiales que refuerzan los roles de género sobre las mujeres –específicamente aquellos referentes a los cuidados–, además de enfatizar el alza existente en la violencia contra las mujeres en la actual etapa de confinamiento.

Asimismo, Verónica Gago, periodista y académica argentina, remarcó tres puntos de reflexión que continúan en diálogo ante las realidades actuales. Con ello, denunció la propagación de las deudas y la precariedad a la que nos hemos tenido que enfrentar todes; la necesidad de no olvidar con vistas al futuro que lo doméstico es imprescindible, y los desiguales estilos de vida entre clases socioeconómicas, los cuales han sido visibilizados con crudeza en estos últimos tiempos.

Enseguida se dio paso a escuchar la voz de Carmen Juárez, co-fundadora hondureña de la Organización Mujeres Migrantes Diversas en Barcelona, quien a través de una mirada divergente a las anteriores intervenciones, aterrizó el panorama de una de las realidades que encajan con la última afirmación de Gago: aquel de las mujeres racializadas que realizan trabajos precarizados ahora esenciales. Es aquí donde Juárez demostró que la teoría verdaderamente se encarna en los cuerpos de las empleadas de servicios domésticos que “cuidan de la vida en situación de explotación”, la cual ahora es notoriamente exacerbada.

Finalmente fue Trinidad Cuesta, activista catalana en el sector de la salud, quien cerró el encuentro. Así como lo hizo Juárez, Cuesta habló desde un plano vivencial. Puso énfasis en los recortes realizados en los últimos años al sistema sanitario catalán. Como consecuencia de ello, únicamente se ha precarizado aún más la situación de sus trabajadores, que como sabemos, es un sector altamente feminizado, y de las personas migrantes sin acceso a los servicios públicos de sanidad. Cuesta reflexionó sobre cómo “cada persona tiene la vida que puede pagar” ante el decaimiento del Estado de Bienestar español.

Como mexicana migrante en Barcelona, las palabras de cada una de estas mujeres resonaron ampliamente en mí a dos ritmos: el de “acá”, aquel que corresponde a mi entorno próximo físico y emocional, y el de “allá”, en donde se encuentra gran parte de mi red de apoyo. Viví la ansiedad de “acá” al reconocer la fragilidad de mi cuerpo en las calles, en mi propio barrio, y al tener acceso restringido al sistema sanitario público catalán. Y la de “allá” a veces me sobrepasa: veo con impotencia cómo el presidente de México sigue perpetuando el rol de las mujeres como únicas cuidadoras en sus discursos; cómo desestima el alza de llamadas de emergencia por violencia doméstica (García y Rojas en El Economista, 2020), y su nulo interés por plantear una estrategia que permita hacerle frente a los 10 feminicidios diarios nacionales (González en Contralínea, 2020).

Pero justamente este encuentro virtual me ha asegurado que somos muchas, de distintos países, edades y contextos, las que estamos buscando vías alternativas a esta normalidad impuesta, y que podremos instaurar en el mainstream de la academia, las instituciones, y las comunidades.

Las propuestas presentadas por las ponentes discurrieron de la reflexión social, pasando por exigencias a los gobiernos, hasta acciones comunitarias a emprender. En el primer sentido, se cuestionó cómo será posible mantener el reconocimiento del espacio doméstico y sus dinámicas, hasta ahora invisibilizadas. Para ello, se ha recalcado que dentro de esta generalización en el imaginario colectivo, se coloquen a los cuidados como una responsabilidad de todes en todos los ámbitos, llevando incluso a que se reconfigure lo que es y no es trabajo. De esta manera se ha hecho poco a poco notorio que el trabajo realizado en el hogar realmente es un trabajo al que también se le dedica horas, esfuerzo y carga mental, aunque este no sea remunerado ni cuente con el mismo estatus social (Freixa, 2011). Bajo esta nueva percepción, se podrían gestionar incentivos desde instituciones públicas y/o la iniciativa privada para que los hombres se involucren activamente en los trabajos no remunerados y se permee su valorización en las sociedades (Moraleda, 2006).

En el segundo nivel de alternativas, mencionaron la necesidad del aumento del gasto social más allá de las excepcionalidades, empujando el establecimiento de un Estado de Bienestar funcional que garantice la subsistencia de toda la población, en específico otorgando la atención sanitaria a todas las personas, independientemente de su estatus migratorio y/o regularización administrativa. De igual forma, se expuso que dentro de ello se desmercantilizaran las infraestructuras del cuidado, iniciativa que es posible de enmarcar en las políticas sobre los tiempos de la ciudad. Estas políticas buscan que los servicios públicos y las variadas actividades correspondientes a ocio, trabajos, entre otros, se adapten y se puedan conciliar a los tiempos de las personas, sobre todo a los de las mujeres, al ellas contar actualmente con una doble jornada incapaz de adecuarse a los horarios establecidos en varios espacios (Lousada, 2007). Esto significaría que las ciudades pusieran a disposición guarderías, residencias geriátricas, y otros centros de cuidado en mayor número, de calidad, y con coste cero o reducido, liberando así mayor tiempo cotidiano a las mujeres para su disfrute.

Finalmente, desde las lógicas comunitarias, se instó a que se enraizaran los tejidos de cuidados en la auto-gestión, como lo son las redes de abastecimiento y los cuidados vecinales. Es en estos últimos que se tiene la posibilidad de desarrollar los bancos de tiempo comunitarios, los cuales agrupan a personas de un mismo barrio o comunidad, y se utiliza el tiempo como moneda de intercambio de servicios ofrecidos y recibidos en este círculo próximo, logrando que “su propósito sea social y su enfoque, local” (Simon, 2010). Dentro de estos se le da idéntico valor a las actividades a intercambiar, y se da la apertura para distribuir comunitariamente ciertos servicios de cuidados, propiciando el desarrollo de vínculos y una identidad en comunidad (Torns, 2001).

Igualmente señalizaron la importancia de que pasadas las restricciones de reunión masiva generadas por la posibilidad de contagio de Covid, se regrese a las calles a continuar las protestas emergidas en distintos países latinoamericanos en los últimos tiempos, pero sin olvidar la reflexión de fondo de la crisis sanitaria. Por ejemplo, haciendo eco para rechazar las medidas que seguramente negociarán los organismos financieros internacionales con los gobiernos latinoamericanos.

Ante este panorama, noto que cuento con una motivación personal proveniente desde mi país: las mujeres de los movimientos feministas mexicanos actuales. Siendo reflejo de la consolidación de lógicas comunitarias, ellas me motivan. A pesar de la situación atravesada colectivamente, la movilización observada en el 8M de este año no ha hecho más que aumentar, al trasladarse a una presencia online y denunciar desde dicho espacio las violencias contra las diversas mujeres mexicanas en este confinamiento.

Desde aquí hago el llamado a que continuemos con ese impulso, en México y el resto de Latinoamérica, logrando visionar en conjunto un presente y un futuro donde dialoguemos y extendamos nuestras redes de comunidad, tanto para exigir que dejen de matarnos como para buscar un cambio sociocultural, alcanzando así un reparto equitativo de los tiempos y recursos entre mujeres y hombres. Es posible. Reinventemos.


Referencias bibliográficas

Comisión Feminismos Entrepueblos [Entrepueblos Entrepobles Entrepovos Herriarte]. (2020, abril 10). Economía feminista, para no volver a la “normalidad” [Archivo de video]. Recuperado de https://youtu.be/g3C9MC4rAzY
Freixa, Carme (2011). Políticas públicas de los usos sociales del tiempo. Cambiar el tiempo. Educación Social, 41-53.
García, Ana Karen, y Rojas, Valeria (24 de mayo de 2020). La violencia sí incrementó en la cuarentena: más llamadas de auxilio y más búsquedas en Google. El Economista.
González, Jordana (18 de mayo de 2020). En plena emergencia sanitaria, más de 350 víctimas de feminicidio en México. Contralínea.
Lousada, José Fernando (2007). Las políticas públicas sobre los tiempos de la ciudad, en especial las normas gallegas. Derecho Español, 16-21.
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Simon, Martin (2010). Your Money or Your Life: Time for Both. Gloucestershire : Freedom Favours.
Torns, Teresa (2001). ¿Para qué un Banco de Tiempo? Mientras Tanto, 117-125.
Torns, Teresa (2008). Tiempos de trabajo, tiempos de vida. Gaceta sindical: reflexión y debate , 253-274.